lunes, 10 de noviembre de 2014

Los bellísimos dibujos de GervasioTroche


Por María Cristina Gallo

Entre el viernes 7 y el domingo 9 de noviembre, en la Casa de  la Cultura de Alem nº 925 de Bahía Blanca, se realizó el “Pequeño Festival de Historieta & Afines 2”. Entre las actividades se encontró un taller dictado por el dibujante  historietista  uruguayo Gervasio Troche y la  presentación  de su libro “Dibujos invisibles”.
Lo que realiza es historieta, relato o humor gráfico, que puede representarse en uno o más cuadros. Todos sus trabajos son  hechos primero en lápiz y  luego los pinta con acuarela  negra líquida, la que con el agua permite que se diluya, logrando así sombreados y tonos de grises. Utiliza la monocromía y el silencio porque refleja más su mundo interno, cuenta Gervasio. Los temas utilizados son de  lo más  variado: el cielo, las linternas, la música, la lluvia, escaleras y ventanas, sogas. Son dibujos absolutamente simples pero trasmiten muchísimo y encierran cierta magia o misterio. No se necesita de las palabras porque ellos son lo suficientemente expresivos.

Los bellísimos dibujos de Troche
Dice Troche que sus dibujos son representaciones del mundo exterior y de su propio mundo interior. Las lluvias dibujadas son también sus “lluvias internas”. “Las linternas son las primeras cosas con las que empecé a experimentar, en una etapa en que estaba medio perdido. A la distancia me doy cuenta que yo andaba medio perdido en la oscuridad por eso las dibujaba”, cuenta. El dibujo es su mejor forma de expresión.

Otro de sus dibujos
Muchísima gente, de todas las edades, concurrió al taller que brindó, para todo público, con entrada libre y gratuita. Se trató de un taller donde cada uno experimentó en su hoja. Planteado de la manera más horizontal posible y para compartir entre todos lo que se haga. El historietista dio algunos ejercicios que sirvieron como trampolín para poder empezar. En el primero, pidió a los participantes que tracen una línea, se concentren en la misma y empiecen a dibujar cosas, la mayor cantidad posible y que puedan relacionarse con esa línea, que puede ser recta o curva, lisa o punteada, continua o discontinua, pero que entre en nuestro interior. En su adolescencia Troche creó un personaje, Mangrullo, que se convirtió en su amigo, aunque luego le varió un poco en su fisonomía. En base a eso planteó el segundo ejercicio; solicitó a cada participante que comenzara a crear su personaje y lo ubicara en una historia con dos cuadros cómo mínimo. En el tercero pidió que dibujen un recuerdo o un sueño, en los cuadros que consideren. Luego, en el último, ejercicio, hacer un dibujo totalmente libre. El objetivo del taller fue que funcione como un trampolín para que cada uno siga trabajando en la casa y que este encuentro haya servido para entusiasmar a sus participantes en el dibujo y para que tengan en cuenta que cuando necesitan expresarse cualquiera puede hacerlo con una hoja y un papel, concluyó Gervasio.

Gervasio Troche, en el Taller, con su personaje “Mangrullo”
Gervasio Troche es uruguayo, aunque nació ocasionalmente en Argentina. A los seis meses se fue con sus padres, ambos exiliados políticos uruguayos y artistas, a vivir a Francia, donde permaneció hasta los 9 años, salvo un corto período en que la familia vivió en Méjico.  Luego, a partir de 1985, volvieron a radicarse en Uruguay en donde vive hasta la actualidad. Comenzó a dibujar de niño como una forma de comunicarse, aunque luego acudió a un taller de historietas y tuvo acceso al conocimiento de otros dibujantes.En su blog,  http://portroche.blogspot.com/, se pueden  admirar sus representaciones.  Esta ha sido la primera visita de Troche a Bahía Blanca.

El Museo "Vivo" del Puerto de Ingeniero White


Por María Cristina Gallo

Es plena primavera y el sol, los cantos de los pájaros y el lejano ruido del Puerto, dan marco al edificio dónde funciona, dónde desde 1987, el Museo del Puerto de Ingeniero White. Está enclavado en esquina de Guillermo Torres y Cárrega de esta localidad y fue construido en 1907 por la empresa inglesa “Ferrocarril del Sud” para la Aduana del Puerto. Es una típica casa de chapa montada sobre pilotes, con pisos y galería de madera. 
Edificio del Museo de Ingeniero Whiteubicado en esquina de Guillermo Torres y Cárrega
  En el parque, que lo rodea, podemos encontrar durmientes de quebracho colorado traídos del Chaco y clavados por los obreros del Ferrocarril del Sud cuando el tren llegó a Bahía Blanca en 1884 o adoquines cortados a maza y pinchote provenientes de las canteras de Tandil a principios del siglo XX. También, esparcidos, vitas para el muelle ferroviario, un cabestrante para levar anclas y un pilote para sostener el muelle de hierro. Nota de color lo da el kiosco fabricado en una metalúrgica bahiense, el surtidor de Y.P.F. que expedía nafta a las cuarenta embarcaciones de pesca que había sobre 1930 y una lancha pesquera construida en 1898. Plantas y flores se escapan entre los durmientes y adoquines del parque. También su patio, armado utilizándose ollas, neumáticos, bidones, lavarropas y cajones de pescado.     
Quien lo recorra su interior, pronto podrá darse cuenta que no es un recinto lleno de viejos objetos, es mucho más. En él nos encontramos  no sólo con la historia del Puerto y de Bahía Blanca, sino con la historia del país todo. En sus diez Salas, podemos encontrar una amplia variedad de objetos de la vida cotidiana utilizados por los pobladores del lugar, fundamentalmente inmigrantes que llegaron de España, Italia, Grecia, Croacia y otros países para trabajar en tareas específicas del puerto, en la pesca  o el ferrocarril. Cartones de latón pintado, zapatos, sombreros, juguetes, libros de lectura, elementos del ferrocarril, almanaques, fotografías y cartas dispuestos en las paredes o en vitrinas. Grandes fotopaneles cuelgan de las paredes e ilustran sobre acontecimientos y problemas actuales relativos a la pesca y la contaminación y otros. También se puede observar “montadas” escenas antiguas: así pupitres en una de las salas conformando un aula o una barbería para caballeros en otra. Imposible no fantasear retrotrayéndonos a esas épocas y preguntarnos ¿quiénes se sentaron allí? intentando imaginar sus rostros.
La  Sala de la Barbería para caballeros exhibe elementos de mediados del siglo pasado
Es lindo recorrerlo porque es una constante ida y vuelta entre lo cotidiano y el mundo de la producción, la historia local y la nacional. En la Sala El Tren: hay un  cartel que sintetiza la historia de Ingeniero White y de la Argentina y el modelo agroexportador de esa época, dice: “White fue un producto típico de la generación del ‘80: capital inglés, mano de obra inmigrante, pampa y océano para llevar el cereal a Europa.  Agua, electricidad, ferrocarril: el progreso era un negocio y un contrato; se terminó y los ingleses se fueron”. También hay una referencia a la nacionalizan los ferrocarriles.
Lejos está que encontremos en este Museo el silencio propio de éstos. Hay sensores que activan sonidos y voces a medida que lo transitamos. Se pueden escuchar los silbatos del tren en la Sala del Ferrocarril o la voz de la maestra dirigiéndose a sus alumnos en la Sala de la Escuela, también discursos y relatos; todo, mientras oímos el crujir de sus pisos de madera cuando los caminamos.

Pero su propuesta no se queda en lo expuesto, el área educativa del Museo propone talleres, grupos de trabajo, visitas, conferencias y  presentaciones de libros y discos. Músicos populares visitan y exponen su arte en la Sala-Aula de Cocina mientras el público degusta platos, dulces o salados hechas por vecinos, strudell, masitas griegas o la selva negra, todos surgidos del menú  cotidiano de los inmigrantes y sus descendientes. El museo ha publicado libros de recetas y de historias de vida que hablan del trabajo, la producción y de Ingeniero White. Está administrado por el Instituto Cultural de la Municipalidad de Bahía Blanca y se encuentra abierto de lunes a viernes de 9 a 12 y los sábados y domingos de 15 a 19. En este Museo son tan importantes los objetos como las personas, el pasado como el presente, su mensaje permanente es el de un Museo que está vivo y que late junto a la población de Ingeniero White y Bahía Blanca.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Si hablamos de Cine Independiente, hablemos de Romina y Juan

Por María Cristina Gallo

La productora de Cine Independiente‎ OjoenfocoFilms, de los cineastas Romina Haurie y Juan Alecsovich, realiza desde 2004 en Bahía Blanca y la zona, contenidos documentales y de ficción, cortos y largometrajes, que los han convertido en referentes cinematográficos. Romina y Juan, distribuyéndose tareas en su productora, se encargan de todo: del guión,  dirección, sonido,  fotografía, montaje, promoción, distribución y exhibición.  Varias de sus producciones se introducen en el tema de la Inclusión con el objetivo de colaborar constructivamente, siempre con un positivismo en la mirada.

Romina y Juan en la muestra “Creer para Ver”, en Peñíscola, España
(foto de OjoenfocoFilms)
Una película independiente es aquella que ha sido producida sin el apoyo de un estudio o productora de cine comercial. Es, siempre, lo que se llama un  cine de autor,  ya que el director de la película también es su guionista; se filma fuera del ámbito de estudios, generalmente en exteriores. En cuanto a la exhibición, el mayor problema es que el cine digital y analógico son excluyentes y una sala digital no es compatible en el espacio y el tiempo con una analógica.

OjoenfocoFilms ha realizado largometrajes como “Creer para Ver” (documental) y  “El nombre de las flores” (2009). En el 2013 se filmó “La vida sobre ruedas”, escrita y dirigida por Romina  y Juan y que fuera estrenada este año. Esta película fue declarada de interés cultural por el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca, el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, el Senado de la Provincia de Buenos Aires y la Cámara  de Diputados de la Nación.

El mensaje positivo y el tema de la inclusión han sido dos pilares en su filmografía. Por ejemplo, explicó Juan que, en “El nombre de las Flores”-un largometraje de la productora dedicada a la búsqueda de la identidad y en homenaje a los treinta mil compañeros desaparecidos- no se dice una sola “mala  palabra” en referencia a palabras negativas como “chupado”, “milico”, “dictadura”, “torturado”:No se dicen”, resalta, “pero están presentes”. En este film, basado en la historia real de Margarita, cuenta que, se buscó construir sobre lo vivido y exaltar el perfil de esos dos militantes, Armando y María Elena, los padres de la protagonista. Esta película ha participado en varios festivales nacionales y en el Festival de Cine del Mar de Punta del Este.
Siempre para adelante y “subiendo escalón por escalón” como dice Romina,  y ya con “El nombre de las flores” estrenado, comenzaron con su maravilloso proyecto "Creer para ver". Es una muestra de fotos tomadas por no videntes y disminuidos visuales, resultado de un taller fotográfico, quienes lo realizaron, ayudados por sus otros sentidos. Previas reuniones de capacitación teórica, para que comprendieran cómo funciona la máquina fotográfica digital y después de prácticas en exteriores. Superando las autolimitaciones, quienes sufren este tipo de discapacidad, pueden percibir cuando están frente a una escena interesante "porque tienen hiper desarrollados los demás sentidos”, explicaron. Esta muestra se exhibió en Viedma, en el Instituto Luis Braille de Bahía Blanca y también fue llevada a España y expuesta en el Castillo de Peñíscola. La experiencia quedó plasmada un largometrajen documental.


Elenco completo y directores de la película “La Vida sobre ruedas”
(foto de OjoenfocoFilms)
“La vida sobre ruedas”, el último largometraje de OjoenfocoFilms, estrenado este año, es un film totalmente rodado en Bahía Blanca. Relata la vida del “Rana”, un deportista sobre silla de ruedas, que se gana la vida en la esquina de Colón e Italia de Bahía Blanca, vendiendo biromes y que es jugador de DUBa (Discapacitados Unidos Bahienses). Le acompañan dos adolescentes que limpian los vidrios de los automóviles cuando se detienen en el semáforo. Además de los protagonistas del film, Sebastián Saez, Julio Echavarría y Nicolás Galassi y de otros actores de reparto, se contó con la participación de Bahía Básquet y del Ballet del Sur, quienes realzan determinados momentos de la película con su intervención. Cabe resaltar, especialmente la bellísima escena firmada en el Teatro Municipal de Bahía Blanca y la final de DUBa, en pleno estadio del Club Estudiantes.  La música es muy hermosa y acorde con lo que se quiere trasmitir, cubana del Trío Matamoros, muestra la energía y las pasiones del “Rana”. Está seleccionada, como dice Juan, como “música de bálsamo, de antídoto” y se trasmite en el humor de la película. Justamente, una de las cosas para resaltar es que en esta película no existen los golpes bajos ni la victimización y tampoco lleva al espectador a sentir compasión por sus protagonistas. Todo lo contrario. Este films ha sido exhibido en distintos lugares y seccionado por la “Fundación Cine con Vecinos”, en la sección competitiva de largometrajes independientes, en la Undécima Edición del Festival realizado durante el mes de noviembre en la ciudad bonaerense de Saladillo, provincia de Buenos Aires y ganador, en esta Sección de dos estatuillas: a la Mejor Película y al Mejor Guión.

Respecto de los cortometrajes, Romina y Juan, han realizado muchos y variados documentales y videoclips, imposibles de enumerar en esta nota, todos de notable calidad y llegada al público. Ahora están trabajando en un proyecto de Teatro Ciego, que se realizaría con la colaboración del Fondo Municipal de las Artes de Bahía Blanca. Pero tienen muchos más.
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UNA OPINION.
Considero que se puede concluir en que al cine independiente, aunque profesionalizado, le cuesta lograr una estructura acorde con los planes de promoción de organismos gubernamentales, aunque sean muy buenos. La gente que trabaja en Cine Independiente tiene dificultades, fundamentalmente, con la producción, difusión, distribución y exhibición. Se debería auspiciar más a los realizadores independientes como Romina y Juan con medidas exclusivas y adaptadas a los condicionantes de los mercados nacionales. Todo ello y como premio a su creatividad y a sus buenos productos y para que –como decía el Rana”-  no haya Sueños Imposibles.